Mas allá de la noche que me cubre, negra como el abismo insondable.
Doy gracias a los Dioses que pudieran existir, por mi alma invencible.
en las azarosas garras de las circunstancias, nunca me he lamentado ni he pestañeado sometido a los golpes del destino, mi cabeza esta ensangrentada pero erguida, mas allá de este lugar de cólera y lagrimas donde yace el horror de la sombra y aun la amenaza de los años me encuentra y me encontrará sin miedo.
No importa lo estrecho que sea el portal o lo cargada de castigos que este la sentencia.
Yo soy el amo de mi destino, yo soy el capitán de mi alma.
( Poema Victoriano - Nélson Mandela)
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