viernes, 7 de noviembre de 2014

Erase la luz por unos segundos


Aquel hombre con pasos calculados se limitaba a oír rugir al mundo, solo en sus memorias podía ver y recordar los colores y relieves perfectos e imperfectos de la vida.
Las personas para él eran extrañas voces sin rostro brindándoles sus brazos o para indicarle ¡por allí No Sr!
Curiosa dualidad, para él, el mundo se le había convertido en extrañas voces o sombras parlantes que por actos humanos se les acercaban, mientras que el mundo lo veía como alguien que ya no era el mismo aun así conociéndole se había convertido en un extraño que esperaba en una esquina aquellos actos humanos mientras sus oídos le indicaban si el rugido del mundo había amainado y poder así aventurarse al cruce.
Su nueva vida ya tenía varios años acompañándole en su sombría soledad pero al levantar su rostro  sentía el calor del sol y sus memorias regresaban dibujándole una sonrisa; quien sabe por dónde o cuanto habrá estado y cuantas cosas cruzaran por su mente.

En aquel momento todo indicaba sería un día más
...pero

De repente escucho aquella voz inconfundible como una melodía que estremecía sus sentidos en el pasado, por extrañas casualidades de la vida el momento y el lugar lo quiso así para que pudieran cruzar sus vidas nuevamente aunque sea por un breve instante.
Y en ese breve instante el recobro la vista, acongojado levanto la mirada hasta su cuello se sintió extraño luego de años de ir cabizbajo intentando evadir un bache o no tropezarse con el mundo.

Para ese entonces ella tenía unos 30 años madre de un niño, ambos tenían sus vidas con una marca, la marca de haber estado unidos por fuertes emociones, situaciones, sueños, promesas y deseos truncados.
Sus ojos sentían dolor, porque hacía años que no brotaban lágrimas por ellos.

A lo que  él exclamo ¡hermosa como cada día!

-Ella dijo sonriente y sorprendida ¿qué fue de tu vida?
-El respondió: sigo esperando ¿recuerdas la promesa?

El llanto no pudo ser contenido por ella tras lo cual cargo en brazos a su niño cruzo la calle al momento que él levanto la mirada hacia el sol y exclamando: ha si, este era tu color, dijo también: gracias por devolverme por unos segundos la vista al momento que todo regresaba a las sombras.
Como siempre fue un hombre perspicaz impredecible y sin que el mundo se diera cuenta aprovecho esos segundos de luz para cruzar la calle sin ayuda.

En voz baja  y risa disimulada dijo: ¡toma!
El mundo 2314535467767 veces, Yo: ¡Una!

Al final él quedo con una duda mientras sus pasos volvieron a ser calculados a puro oídos.

Dijo: ¿Fue real o también estoy perdiendo la razón?

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