Llegas a mi con aquel lastre, cargada de emosiones toxicas, tu sexo frustrado, mal aprendida del verbo amar, vente a mis campos de algodon, abriendo están sus blancos pompones repletos de sueños renovados.
Reencarnaras una y otra vez en ti misma, de eso se trata nuestra vigencia.
Mientras, oculta estarás en mi arboleda a la sobra de una breve espera.
Abrevando ilusiones quedara tu alma mientras tu cuerpo fatigado descansara de si mismo sobre los suaves copos de sueños renovados.
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