Portal entre mi doble y mi ser desdoblado
Aún mantienen el mismo color y forma.
...pero
Me veo, veo tan distinto y distante. Como el sol y la tierra,
pero no tan distante solo lo suficiente, en la penumbra de la felicidad y
tristeza, allí en ese sitio gris oscuro.
Burbujas de sueños orbitan mi mente, burbujas con cientos de
colores, cada color una intención, un sentimiento, un deseo, un llanto, odio y perdón.
Entre todas, la oscura es mi preferida, allí nadie me ve y no
veo a nadie, solo trazos náufragos, letras sin sentidos y frases equivocadas
dirigidas a la persona equivocada.
Estas esperan abordar el paso de algún cometa de camino a
estrellarse.
Una odisea de sueños, melodía triste acompaña mi viaje, allí es
frio y vacío, mi voz interior tórnose muda, me habla en señas que no comprendo,
solo veo su rostro desesperado con los brazos en altos. Creo me dice. ¡Para!.
Parar no puedo.
Estoy inevitablemente atraído por la gravedad del amor. Amor
hacia alguien que nunca llego ni conocí, amor por aquellos tiempos no vividos y
recuerdos de aquellas cosas que no hice. Ahora mis músculos carecen de vitalidad,
caigo y caigo como estrella en picado tratando de destellar quemando mis últimas
reservas vitalidad.
Mientras veo mi deceso me pregunto.
¿Pero por qué muero siempre en el mismo lugar y del mismo modo?
Nazco con el mismo trauma y desde antes que pueda pronunciar
palabra, quiero gritar que me pesa tanto tanto el llevar este cuerpo prisionero
del ser.
Deseo saltar la cinta y llegar al final donde me liberan de esta
carne vieja y cansada.
Pero sé que volveré a nacer una y otra vez.
Una cinta sin fin.
¿Y si en vez de nacer me niego a salir y me cuelgo con mi propia
soga dentro de aquel vientre?
¿El paradigma se altera? o ¿la cinta volverá una y otra vez al
inicio?
Solo sé que aún sigo preso aquí dentro.